Cervesa
Espiga nació en 2012
en la región del Penedès (Cataluña) de la mano de Teresa Galván y Arnau
Rovira, dos biólogos que decidieron aplicar su formación científica y su
pasión por la cerveza artesana para crear un proyecto propio.
La idea
comenzó a gestarse durante las estancias universitarias y laborales de ambos
fundadores en el extranjero. Teresa descubrió la riqueza de la cultura
cervecera en Alemania, mientras que Arnau tuvo un encuentro similar durante un
programa Erasmus en Dinamarca. Al reencontrarse en España tras experiencias
laborales poco motivadoras en los sectores de la investigación y la
alimentación, decidieron emprender juntos.
El nombre Espiga
(la espiga de cereal) fue elegido para simbolizar la conexión directa con la
tierra, la naturaleza y el origen puro de las materias primas que utilizan en cada
elaboración.
Los
inicios nómadas (2012): La cervecera comenzó operando bajo el modelo de Gypsy Brewers
(cerveceros nómadas), elaborando sus recetas en instalaciones de otras fábricas
y distribuyendo sus primeros lotes en ferias, tiendas especializadas y bares
locales. Sus primeras pruebas caseras empezaron en un garaje con lotes pequeños
de apenas 50 a 100 litros.
Tras hacerse
un hueco en el emergente panorama craft nacional, dieron el salto
definitivo al abrir su propia fábrica en el municipio de Sant Llorenç
d'Hortons. En sus comienzos, ellos mismos se encargaban de todo el proceso,
desde el cultivo de ideas y el braseado hasta las ventas y la distribución.
Espiga se
caracteriza por elaborar cervezas naturales, vivas y con un fuerte arraigo
local, apostando por ingredientes de proximidad. Uno de sus primeros grandes
éxitos y buque insignia de la marca es la Espiga Blonde Ale, una cerveza
artesana ligera y refrescante que además destaca por contar con la etiqueta
certificada sin gluten.
Aunque
experimentan con una gran variedad de estilos (incluyendo cervezas ácidas tipo Sour
o Berliner Weisse y maduradas en barrica), se han ganado un
reconocimiento especial en la comunidad cervecera nacional e internacional
gracias a su maestría en la elaboración de IPAs (India Pale Ales),
exportando hoy en día a países como el Reino Unido, Alemania, Suecia y Noruega.
En su
etiqueta, un bodegón oscuro con una calavera adornada con flores
simboliza el contraste entre la fuerza y la belleza, la vida y el descanso. Una
cerveza para dejarse llevar y soñar despierto: Sweet Dreams, la noche en
su forma más dulce.
Cervesa
Espiga Sweet Dreams
Estilo: Imperial
Pastry Stout
Graduación:
12,5 %
Amargor: 50 IBU
Ingredientes:
Agua, Maltas: Golden Promise, Imperial Malt, Carafa Special ll, Chocolate Malt,
Unmalted Roasted Barley, Malted Oats y Flaked Oats. Lúpulos: Galena. Extracto
de galletas y caramelo de toffee. Envejecida en barricas de wisky escoces de 15
años.
Fabricada
por: Cerveza Espiga
Temperatura
de consumo: +/- 8 ºC a 10 ºC.
Adquirida: Bar
Venuska, Calle San Valerio, 12. Ponferrada.
Cerveza de
color negro azabache opaco con una fina capa de espuma de color beige con una retención
baja.
Aroma con
notas predominantes a galleta, café recién hecho, caramelo tostado y regaliz
negro. La madera de roble aporta una marcada aspecto de vainilla, cacao y la
elegancia del wisky escoces.
Sabores
profundos de cacao oscuro, taninos del roble, toque de vainilla y un dulzor maltosa
equilibrado que suena de nuevo a la base de galleta. En boca se siente muy
sedoso, intensa y envolvente. El amargor y la potencia de la madera logran
contrarrestar a la perfección el dulzor residual de las maltas oscuras. Su
final es largo, licoroso y ligeramente ahumado. Deja una tenaz y reconfortante sensación
de calidez alcohólica muy limpia. Una cerveza ideal para degustar con calma
como copa de tertulia.

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